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No es tan simple, lo sabemos, pero podemos curar nuestra casa si nos entregamos tranquilos al cambio, al salto, al vacío. Nada alcanza, eso parece, esa es la sensación, necesitamos masas, necesitamos unirnos, nec... [+]

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EL mono, baila por guita. ¿Vos por que bailas? Seguro que hay miles de personas, personajes que ni siquiera lo saben, acorralados en un sistema en cadena del cual es demasiado difícil zafar. No exagero, parecemos dementes.

Discernir entre estupidez y costumbre se me hace imposible, diferenciar las personas “sistematizadas” de las “no sistematizadas” es bastante más sencillo.

Tengo 22 años, desde muy chiquita me pregunto por qué en esta sociedad lideran personas No aptas para marcar una diferencia, que es lo que estamos necesitando. No me interesa la política, pero creo en los derechos que estamos olvidando.  Seria absurdo preguntarse que esta pasando con la educación, con la seguridad, con la salud, con la evolución humana, con la ecología, etc. Partamos de la base, ¿por que estamos dañando nuestra propia casa? Cuando hablo de casa, entonces, hago referencia a ese montón de cosas, los espacios donde vivimos, los espacios donde criamos a nuestros hijos, los últimos recuerdos que se llevan nuestros abuelos. 

Estoy segura de que nuestra generación es la única capaz de “salvarnos”.  Lamentablemente eh presenciado espacios educacionales donde lo que menos se hace es educar, de repente, tropezar es la única forma de aprender,  nos enseñan lo que “no se hace”, nos dan ejemplos clarísimos de lo que no debemos hacer, sin embargo, no nos hacen un esquema de lo que sí hay que hacer, nos inculcan subirnos al tren de la corrupción, de la inseguridad, del conformismo.  Y, hoy en día, desafiar lo que no nos parece correcto, esta mal visto, como “vandalismo”.

Les voy a contar una pequeñísima anécdota, hace pocos meses, cumplía mi horario de guardia de enfermería en una unidad sanitaria , tuve una conversación no muy grata con un agente de salud, que me decía que a sus 40 años, ya se había rendido y que “era lo mismo que me pasaría a mi”, pensaba que mi lucha sobre el sistema , sobre la corrupción y el énfasis que le eh dado a los valores humanos, es una estupidez que no me va a llevar a ningún lado, ni a mi, ni a los demás. Me fui de la guardia con la observación que me habían marcado y remarcado durante interminables horas y repetidas veces en distintos sectores de salud “acá no hay mas nada que hacer, esta todo podrido”. Sin embargo, mi elección es seguir difundiendo valores, educando a los pacientes, reforzando la consciencia de los mas pequeños, y tratando de no ponerle mas nombres a los seres que están “cansados” de luchar, con lagrimas de cocodrilo, sabiendo que en realidad, no han hecho mas que “luchar” y pelear; cuando lo que necesitamos es contribuir a un sistema mejor, tal vez, el punto no es terminar con el sistema, sino transformarlo.

Vamos, amigos, compañeros de vida, seres de este planeta, ¿cuanto tiempo más vamos a esperar? ¿Cuantas vidas más vamos a desperdiciar? El planeta se esta quejando y nadie es capaz de escucharlo y hacer algo al respecto, los niños nacen en un espacio insalubre, y nosotros pensamos que somos evolucionados y que ya podemos dormir tranquilos.

¿Podemos dormir tranquilos? ¿Debemos mentirles a nuestros hijos sobre la crueldad en la que nacieron? ¿Es justo que no podamos mirar el informativo para no tener pesadillas?

Empecemos a difundir valores humanos!

Nazareth Sammartino